El Nacional arribó a su 73 aniversario, como el periódico que a lo largo de su historia, aunque ha sufrido dificultades, no se ha doblegado en su afán por hacer un periodismo crítico y anti poder, como debe ser en esencia 

Ricardo Sánchez-Silva | @RicardoLoDice

Lo digo así

El Nacional es un medio que ha sido blanco de persecuciones por parte del régimen “socialista” que se instauró en Venezuela, con la llegada de Hugo Chávez, ya que este periódico  ha sufrido los ataques de un gobierno que llegó por “vías democráticas” al poder, luego de una situación coyuntural y décadas de bipartidismo, apoyado en el populismo, pero que luego se desvió de su cauce y empezó a mostrar el autoritarismo y tiranía propios de un régimen dictatorial, que hasta la fecha ha buscado los mecanismos legales para atornillarse en el poder.

Ha sido precisamente ese régimen, el que cerró medios, no renovó concesiones porque no lo favorecían políticamente e incluso llegó a comprar otros, a través de grupos de apoderados, para callar a la prensa libre; sin dejar por fuera, todo el abuso de poder desde el punto de vista comunicacional perpetrado por medio de las cadenas con fines propagandísticos y el Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (SIBCI), usado como apartado de difusión de mentiras y ataques a quienes disienten del modelo que representa, incluidos aquí, por supuesto, periodistas que han llegado a ser catalogados de terroristas y hasta de paramilitares, solo por informar.

En su editorial aniversario, El Nacional  expone: “siempre supimos que, tarde o temprano, el régimen inaugurado por Hugo Chávez nos perseguiría. Apenas se hizo evidente que su intención era la de prolongarse en el poder de forma indefinida, entendimos que, otra vez, el derecho de informar y la libertad de expresión estaban en peligro. Nada nuevo, ni en Venezuela ni en América Latina. Desde que comenzaron a circular, a mediados del siglo XVI, hojas manuscritas que pasaban de mano en mano, en países como México y Perú, se activaron los mecanismos de la censura. No creo que sea exagerado señalar que para todo poder, del signo que sea, la información constituye una actividad que, en algún momento, debe ser neutralizada”.

Y esa neutralización de la que habla el medio, en efecto, se llevó a cabo y continúa viva en las manos del sucesor de Hugo, quien actualmente lleva las riendas del país, Nicolás Maduro, un personaje deslegitimado, que utiliza al tribunal supremo de justicia (en minúscula adrede), para desconocer las leyes emanadas de una Asamblea Nacional, electa por voluntad popular el pasado 6 de diciembre y encabeza un régimen represor y que viola constantemente el debido proceso y los DDHH.

Lo dicen las fuentes: Ataques a la prensa libre

Desde 2005 hasta la fecha, es decir, en once años, el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela (Ipys), registró 2.154 violaciones a la libertad de prensa, que incluyen agresiones físicas, normativas, uso abusivo del poder Estatal, censura previa, censura interna, impunidad, imposición por parte del Estado de un código de conducta periodística, regulación de contenidos en radio y televisión, limitaciones de acceso a la información pública, normas que dificultan la libertad de expresión, entre otras.

En cuanto a la clasificación mundial de libertad de prensa 2016, según Reporteros Sin Fronteras (RSF), cayó a la posición 139, dos más abajo en comparación con el año anterior y 22 lugares en descenso desde 2013. La ONG destaca que los principales obstáculos que se presentaron en el continente Americano, estuvieron representados por la violencia institucional, tal como lo es el caso de Venezuela y Ecuador, seguido por el crimen organizado en Honduras, la impunidad en Colombia y la corrupción en Brasil.

“Los países en los que la situación de la libertad de prensa se encuentra en peor estado siguen siendo Venezuela (139º), donde la prensa de la oposición y los medios de comunicación independientes intentan subsistir frente a las intimidaciones y maniobras del presidente Nicolás Maduro, y Cuba (171º, -2), donde el régimen de Raúl Castro sigue controlando casi por completo la información”, cita la organización.

Sin duda alguna, los últimos 17 años han sido duros para el ejercicio periodístico en Venezuela, sobre todo para quienes ejercemos como independiente y los pocos medios críticos que aún quedan como El Nacional, que se han visto al borde de cerrar por las restricciones en el suministro de papel que ha instaurado el régimen. Otros han tenido que apagar las rotativas o decir adiós al aire, pero al final de cuentas valdrá la pena la lucha por el rescate de los valores democráticos. Es dura, pero aquí seguimos.

Así finalizo el #EstáDicho

Felicitaciones a El Nacional, por los años que van y por los que vendrán cuando recuperemos la democracia plena.♣

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