Este miércoles, a las 5:18 de la tarde falleció la niña Luisana Blanco Hernández, de 11 años, nieta de los profesores asesinados, Addaya Virginia de Hernández y Omar Hernández Sabatino en Maracay.
Se encontraba desde este martes en el Área Pediátrica de la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Central de Maracay, conectada a equipos que la mantenían vida, a donde fue trasladada desde un centro privado.
Al momento de ser ingresada, presentó traumatismos en la región del cráneo y fractura de fémur, debido a los graves golpes que recibió a manos de los sujetos que irrumpieron en la casa de sus abuelos, presuntamente enviados para robar, por su madre Ana Hernández, de 38 años de edad.
Al parecer en la madrugada de este martes, la niña sufrió un paro respiratorio, por lo que los doctores diagnosticaron su muerte cerebral, y en horas de la tarde murió.
Recordemos que el pasado sábado 1° de octubre, en la tarde, cuatro delincuentes ingresaron a la vivienda del ingeniero agrónomo y profesor de la UCV, Omar Hernández Sabatino, en la urbanización Andrés Bello, al norte de Maracay, quien estaba con su esposa Addaya Virginia de Hernández y su nieta Luisana.
Los antisociales se ensañaron con la profesora de educación especial, Addaya de Hernández de 67 años de edad, quien recibió unMaracay
Cctiro en la cara, mutilaron oreja y dedos de la mano, y además presenta marca de ahorcamiento con cable de teléfono.
Omar Hernández, de 72 años, también fue herido de bala, y tanto él como la niña fueron golpeados brutalmente en la cabeza con objetos contundentes.
Ambos quedaron gravemente heridos. En la mañana de este martes falleció el profesor Omar Hernández, a causa de los golpes en el cráneo, y la niña había quedado en coma.
Luego de la investigación pertinente, las constantes contradicciones y el análisis telefónico condujeron el caso hacia Ana Hernández, quien además durante el interrogatorio manifestó odio hacia su madre.
La funcionaria indicó que se hicieron los análisis de la cámara de video en los que se pudo observar tres hombres y una mujer que ingresaron a la vivienda sin mayores esfuerzos, debido a que la hija de la pareja de profesores les deja la puerta abierta, mientras esperaba afuera en un vehículo.
La investigación determinó a Ana Hernández como la autora intelectual del crimen. La mujer mantenía una relación sentimental con Brito, quien trabajaba en una construcción frente a su residencia.
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