Guerra anunciada, ¡Los supositorios de moringa!

IMAGEN DESTACADA 1

Lo que ignoramos es como el mar. Lo que sabemos es como el contenido del cubo del niño en la playa queriendo vaciar el mar. Ricardo Bada

La crisis humanitaria que vive el país no es casual, sino que se deriva de un carácter estructural determinado por las decisiones macroeconómicas de la política fiscal y monetaria que retratan el modelo comunista del heredado gobierno de facto de Nicolás Maduro. Los venezolanos, víctimas de una hiperinflación, están experimentando de manera drástica su nivel de vida a niveles de pobreza;  consecuencias que debieron ser evitadas hace unos años atrás. Hoy para sobrevivir se necesitan más de veinte sueldos mínimos para cubrir la cesta familiar y peor, más de cuarenta sueldos básicos para medio subsistir con la cesta alimentaria.

A la crisis se suma, la situación política en esta época terca de “revolución bolivariana”; estallido que no está siendo confrontado por una oposición ideológicamente sincera, más bien se ha inclinado pos 6D a complacer y estabilizar a esta gente en el poder a costa de la voluntad del pueblo venezolano quien con su voto logró que la coalición opositora obtuviera 112 de los 167 escaños lo que le garantizó una mayoría calificada que le permitiría convocar a una Asamblea Constituyente y aprobar una reforma constitucional, designar o remover a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, nombrar a los rectores del Consejo Nacional Electoral, la Fiscalía General, el Contralor General y el Defensor del Pueblo.

Luego del triunfo del 6D, el oficialismo emprendió una serie de acciones para contrarrestar a la mayoría opositora con la instalación de un parlamento comunal nacional, la designación por parte del congreso saliente de 13 magistrados del máximo tribunal supremo de justicia y la suspensión de los cuatro diputados electos. Maduro hasta aprobó, gracias a una ley habilitante, un paquete de leyes aberrante que incluye una reforma legal al Banco Central de Venezuela, que le quita a la Asamblea Nacional la potestad para nombrar directores del organismo y dejó esa atribución en manos del gobernante, limitando así la difusión de la información estadística.

Desde hace más de un año, el Banco Central de Venezuela no ha informado sobre el comportamiento de la inflación o la economía del país. ¡Terror!

Llega el  5 de enero se instala la nueva Asamblea Nacional, todo el país vibró de alegría porque encontró esperanzas perdidas, pues el oficialismo por tres lustros había dominado el Congreso; ese día la algarabía de cambio se ilustraba en los alrededores del Hemiciclo e inclusive en los hogares de Venezuela: “Habemus 112 Diputados”.

Entre banderas venezolanas, diferentes organizaciones políticas y varios miles de seguidores de la oposición se concentraron de forma pacífica en algunas vías y plazas del centro de Caracas. Hasta pudimos recoger impresiones como la de Jesús Abreu un cocinero de 71 años que dijo: “Esta es una bendición que Dios nos dio, al celebrar que la oposición asumiera el control de la Asamblea Nacional. “Hemos pasado 17 años de angustia esperando un cambio en este país. Tengo una gran alegría que por fin este día llegó, indicaba Abreu mientras esperaba en medio de una acera el inicio de la marcha opositora.

El intervencionismo del Estado a través de sus triquiñuelas populistas y autoritarias en sesión permanente estuvo todo el mes de diciembre luego de la victoria de los votos opositores, logrando su cometido para barrer el piso y tambalear al poder legislativo a tal desastre que lo induce implícitamente a que el 13 de enero, amaneciera acatando la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia de desincorporar a tres diputados legítimamente electos por  los ciudadanos del estado Amazonas y acreditados por el poder electoral. Ese día, el Presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup con micrófono en mano, expresó: “Se acata o se cumple, o se observa, palabras sinónimas. No tenemos ningún problema con decirlo si eso satisface o contribuye a que ustedes asistan a la cámara a cumplir con sus deberes constitucionales”. ¡Lamentable error de acatar sentencia violatoria de La Constitución!

Por consiguiente, el parlamento desde ese “acatar” justificó el regalo de Diosdado Cabello a Henry Ramos Allup, los supositorios de moringa; dieta forzosa que está acabando con la vida física y emocional de los venezolanos.

La desincorporación de diputados del estado Amazonas le quitó fuerza a la carta de Luis Almagro quien advierte a Maduro la aplicación de la Carta Democrática Interamericana si afecta el proceso político institucional. Este error en cierta forma desautorizó la defensa del Secretario General de la OEA a exigir respeto integral al equilibrio institucional de poderes en este país de casas muertas.

Ha pasado un mes y más días de ese anuncio y vuelve el tribunal supremo a restarle postulado a la Asamblea Nacional. Esta vez, ha sido un golpe esperado porque éstos asumieron que si ya el parlamento les reconoció poder, pueden dictar las sentencias que en ganas les vengan a través de las decisiones que les ejecute su comandante en jefe, Nicolás Maduro.

A partir de ayer, con ton y son el poder judicial le arrancó a la Asamblea Nacional, en práctica, el no poder ejercer el control del gobierno de facto a través de la emisión de una sentencia inconstitucional, mientras aprobaban el informe sobre la destitución de ‘magistrados express’ por violaciones a la ley. ¿Qué tal?

Al final esta verdad oficial de usar a su antojo mecanismos ilegales para socavar la escuela perfecta de legislar se encuentra sin dudas en el laberinto de responsables que permitieron apresurarse a aceptar sentencia írrita que  hoy confisca más la paz de los ciudadanos venezolanos.  Desde ayer, se suma otro aciago a nuestras ansias de un país diferente. Seguimos siendo prisioneros de la intolerancia, de la imposición del poder totalitario y de lo más grave, la impotencia.

Ante tal concepción leninista para detener al poder legislativo, desconociendo su propia Constitución, “los supositorios de moringa”, aumentan la crisis humanitaria y política que vive Venezuela, situación que pone en evidencia que son los de Miraflores los que están en desobediencia con su propia carta magna. El pueblo que votó el pasado 6D, lo hizo desde su estómago; voz desesperada que permitió llegar a “La Unidad” a ser mayoría calificada luego de tres lustros de oprobio y venganza.

Este 3 de marzo, estaremos en los balcones como novios de pueblo esperando que caiga del cielo un milagro con los “mecanismos para el cambio de poder” que anunciará la mesa de la unidad.

Ya son suficientes las palabras altisonantes para creer que va el país en vía de una salida. Basta de vaivenes; Venezuela entre estallido en estallido está exigiendo hechos concretos que permitan ver luz entre tanta oscurana.

No más sacrificios para el pueblo ni para el cocinero Jesús Abreu, el caldo no está para bollos.

Scroll to Top
0

Subtotal