Luego de una semana aproximadamente de haber llamado al despacho de Adrián & Adrián Abogados Consultores para pedirle una entrevista a Tamara Adrián, abogada venezolana y activista internacional transgénero por los derechos de la comunidad de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales (LGBTI), recibí su llamada personalmente. Me había pautado en su agenda y se cercioraba de la cita, la cual se acordó finalmente para el miércoles treinta de abril(2014).

Por Ricardo Sánchez-Silva | @RicardoLoDice

Y así comenzó el encuentro

El reloj marcaba exactamente las 12.30 pm. cuando pisé su oficina. Esa era la hora que habíamos acordado vía telefónica. Yo, debo confesar, estaba algo ajetreado por la carrera que había tenido que pegar para llegar a tiempo; con algo de ansiedad, le pregunté a la asistente por Tamara y le expliqué que teníamos una cita. La rubia, muy atenta, me pidió que esperara. Inmediatamente me senté en la recepción con la soledad de un espacio muy sobrio, entre paredes marrones y algunos cuadros monocromáticos dispuestos linealmente. Al pasar 15 minutos se asomó una mujer pelirroja, con aquel cabello intenso, algo atareada, me invitó a pasar y me dio la mano con firmeza, inmediatamente me advirtió que estaba esperando un conferencia vía telefónica desde otro país, por lo que en cualquier momento iba a detener la entrevista. El diálogo empezó con algo de rigidez, sin embargo, fue cuestión de instantes para que me dijera que se le había pasado la hora para el contacto hacia el extranjero, lo que significaba que tendría más tiempo para mí.

A simple vista se puede observar un fragmento de su ritmo de vida, ese que transcurre entre los libros y papeles de su oficina. Sin embargo, su lado más público está marcado por rutas aéreas.

«El domingo voy a Cuba y regreso al país, el domingo siguiente voy a Berlín, de ahí voy a Ankara, regreso a Berlín. Paso tres días aquí y  después me voy a Los Ángeles el miércoles y regreso el domingo. La siguiente semana voy a Ginebra, luego la otra semana tengo que ir a Toronto, luego en junio a Nueva York. O sea, mi vida está en un avión ».

Todo pareciera girar entre su oficina, su rol como profesora universitaria y su activismo nacional e internacional. Un fin de semana cualquiera, cuando está en Venezuela, a la presidenta del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia (IDAHOT), también secretaria mundial de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA), le toca negociar el poco tiempo que le queda para su vida personal con su pareja y familia; así que decide eventualmente no tocar la computadora, a menos que sea un asunto de fuerza mayor.

Tamara, quien es una mujer y así se siente en todo su esplendor; citada expresamente en la decisión que estableció el matrimonio igualitario en Colombia, asegura tener la oportunidad de marcar el cambio en su tiempo, por la lucha que aduce es la del siglo XXI, la de los derechos de igualdad para la población LGBTI. Aunque dice no querer compararse con personajes de la historia que admira, sabe que tiene una gran responsabilidad sobre sus hombros.

«Yo no me voy a comparar con Martin Luther King o con Gandhi, no. Simplemente que hay poca gente con esa oportunidad de incidir en un cambio sustancial, radical en su era. Y yo no sé por qué a mi me dio esa oportunidad la vida».

 

Tamara, la mujer

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La conversación que transcurre frente a su escritorio, parece tornarse más afable a medida que pasa el tiempo. La abogada se encuentra sentada en una silla, en la que ya ha dado otras entrevistas y que hace juego con un sofá y una mesita central. Detrás de ella hay toda una pared forrada en libros consumidos desde hace tiempo atrás, un sueño para cualquier lector empedernido; sin embargo, le gustaría tener más tiempo para leer y escuchar música. Afirma muy convencida que añora eso del pasado, aunque hay recuerdos de su infancia que prefiere dejar atrás.

  • ¿Tiene algún recuerdo de su infancia que la haya marcado?

Hay muchos, pero creo que ya a estas alturas del partido es más interesante el futuro que el pasado.

  • Si tuviera que definir la felicidad como un concepto, ¿Cuál sería?

La capacidad de olvidarse de lo malo y acordarse de lo bueno.

  • ¿Qué se le puede preguntar a alguien como usted que ha sido entrevistada múltiples veces?

¿Dónde te ves y te proyectas en diez años?

 

Inmediatamente le consulté sobre la respuesta a su auto pregunta.

«Me proyecto en diez años teniendo un rol nacional e internacional de celebración de la igualdad, de haber roto las cadenas de la sumisión a la ley. De haber logrado muchas cosas». Algo pensativa asegura que ha logrado muchas cosas, pero se siente vieja. «Entre comillas, me estoy poniendo vieja. Cuando a ti te llaman de invitada de honor para hablar en conferencias específicas, yo voy a Ankara como invitada de honor para la celebración del día de la homofobia, después de ahí en Los Ángeles, invitada de honor del alcalde de West Hollywood para hablar del tema LGBT, después de ahí invitada de honor al Congreso de DDHH de Toronto… ¡Coño, cuando tú tienes que hablar de esas cosas de invitada de honor, ya te sientes vieja!».

 

Con cierta jocosidad comedida, la defensora de los derechos de las comunidades sexo diversas sabe que se visualiza riéndose de las cosas de las que hoy hablamos. Esto a razón de las dificultades que presenta actualmente su causa. Así pues, a pesar de que el Estado venezolano no la ha reconocido como mujer desde que hizo la petición ante el Tribunal Supremo de Justicia en 2004, la lucha por su identidad de género continúa.

«El Tribunal Supremo, que en 24 horas condena a un alcalde legítimamente electo, que en menos de 24 horas se pronuncia sobre el recurso de interpretación, en casi 10 años no ha podido reconocer mi identidad».

 

Aunque esta incansable mujer en esencia no se considera terca, sí cree que la constancia es una de sus mayores fortalezas, por lo que asegura que al final de cuentas sí se logrará justicia.

«Se va a lograr la igualdad, pero no gracias a este grupo que ha gobernado casi por 16 años, sino porque va a estar contra la espada y la pared, por eso digo `a pesar de´ y no `gracias a´, pero sí se va a lograr».

 

Entender para tolerar y respetar

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Foto: Diario Versión Final

Mientras que Tamara me explica sobre la transexualidad, se escuchan ruidos en el pasillo del despacho, ella me pide que cierre la puerta, a lo que accedo de inmediato, pero igualmente, minutos más tarde su asistente irrumpiría en la oficina para poner en orden algunos papeles y hacerle varias consultas a la doctora. Sin embargo, siempre firme y con muchas ganas de instruir sobre el tema, me habla de las razones vistas más de forma natural, que como una conducta atípica, asociada a los grupos que defiende.

Así que considera que la orientación o condición sexual, que son dos cosas diferentes, ni se pegan, ni se contagian, ni se heredan, ni mucho menos se imitan.

«Se es y se descubre con mucho dolor, porque se manifiesta la diferencia y sobre todo con relación a la familia se piensa que la persona no está cumpliendo con las expectativas. Inclusive, se expone a la violencia familiar».

 

Al pedirle explicación sobre las personas transexuales (su condición en particular), le comento que hay mucha desinformación al respecto y le pido que me explique ¿por qué las personas tienden a asociarlas con homosexualidad? Ella, con mucha pedagogía, responde y aclara mis dudas.

«Estás confundiendo las cosas, porque la mayoría de las personas transexuales son heterosexuales. Es decir, les gustan las personas del sexo opuesto. O sea, a la mayoría de las mujeres trans les gustan los hombres y a la mayoría de los hombres trans les gustan las mujeres, pero hay un grupo de hombres y mujeres trans que son bisexuales o que son homosexuales. Es diferente la orientación sexual a la identidad de género».

 

Cuando le consulto sobre la necesidad de operarse (reasignación de género) para que se le reconozca su identidad, afirma que ya no es necesaria una intervención quirúrgica para que los países que ya reconocen este derecho, lo hagan legalmente y deja por sentado que es una opción muy personal. «Las operaciones genitales, ya no son un requisito en la mayoría de los países para el reconocimiento de la identidad. El imaginario colectivo le da una importancia que no tiene».

  • ¿Para antes del año 2002 no se podía hacer la reasignación de género?

Por su puesto que sí, en Venezuela se hicieron en los años 90 y también las pararon…

 

  • ¿Y qué le impidió, entonces, realizársela antes de esa fecha?

Bueno, hay un tiempo para todo y hubiera podido no ser el tiempo… a veces por razones económicas, personales y otras por imposibilidad. Por ejemplo, los hombres trans que no puedan obtener una operación con criterios funcionales, una operación genital adecuada.

 

Cada vez se le puede observar más cómoda mientras habla, más relajada, pero siempre con mucha firmeza y confianza en sus ideas. Es feminista porque asegura que la mujer ha evolucionado, pero en el caso del machismo con el hombre no ha sido así, por eso hay que revisar las masculinidades, lo que para ella implica ser feminista. Con una sonrisa certera está clara en lo que es y lo manifiesta. De eso no hay duda. «O sea, no tienes que ser mujer para ser feminista, puedes ser un hombre feminista… o que ser negro para estar en contra del racismo».

Pronto el lado catedrático e investigativo de esta feminista de primera emerge repentinamente, para develar cifras de un estudio que realizó, del cual me comenta que sus resultados arrojaron más del 50% de agresiones verbales dentro de la familia, debido a la orientación sexual o identidad de género de la persona y un porcentaje cercano al 30% de violencia física, en algunos casos de manera muy grave.

«Así que estamos en presencia de una constante que es la homofobia y de un Estado que no contribuye a que la que gente entienda que es absolutamente natural tanto en el reino animal como en seres humanos, eventualmente ser homosexual, lesbiana, bisexual o trans. Es una situación que es tan normal o natural como tener los ojos claros, oscuros o la piel más clara u oscura y depende de circunstancias tan difíciles de entender como que en una familia haya 7 hijos y a unos les guste el béisbol y a otros la música. Yo tengo cinco gatos y cada uno tiene su `gatonalidad´, son totalmente distintos unos de los otros. Lo mismo sucede con los seres humanos. La pretensión de imponer una heterosexualidad normativa a las personas no es nueva, pero lleva a una tasa de suicidios que puede llegar a ser hasta diez veces mayor que esta misma tasa en la población heterosexual».

 

Homofobia de Estado o  re-involución en Venezuela

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Para la activista y defensora de los derechos LGBTI estamos en un país en el cual existe una discriminación institucionalizada por razones políticas, pero también que ha sufrido una re-involución, como ella misma lo llama, debido al retroceso en materia legal.

La homofobia de Estado existe en dos formas, por acción y omisión. «Por acción, se persigue a las personas por su orientación sexual o su identidad de género. Hay países como Holanda y Nigeria en los que se persiguen a las personas por razones de identidad sexual. En Rusia se prohíbe hablar de discriminación y de iguales derechos, pero otros países la situación es distinta, se actúa por omisión», tal es el caso de Venezuela, en el que afirma que no hay programas públicos para fomentar la tolerancia y el respeto. Pensar en el pasado la indigna, ya que nuestro país fue el primero de América Latina en reconocer la identidad de personas trans en 1977 y hubo más de 150 reconocimientos entre esa fecha y 1998. Luego todo pareció detenerse y los derechos de las comunidades sexo diversas se quedaron en pura propaganda falsa. Empezaba, entonces, la era del chavismo.

 

«No ha habido ningún avance significativo, ni mucho menos comparativo con el resto de la región en materia de protección de derechos y cuando no se avanza se retrocede. En América Latina casi todos los países tienen protección integral contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género y en algunos países, inclusive, la homofobia y lo transfobia son considerados delitos autónomos sancionables o cuando ocurre en concurrencia con algún delito, agravantes».

 

La experta en leyes recurre a su memoria y menciona el término «reticencia dolosa», que consiste en no decir que hay discriminación, pero se discrimina de facto y es muy difícil de probar. A su juicio es parte de lo que ocurre en nuestro país. «En Ecuador, Chile, Perú, México, Colombia, Brasil, Uruguay y Argentina tienen derechos de pareja», de los cuales en los últimos cinco existe el matrimonio igualitario, pero a su vez en México, Uruguay y Argentina hay las figuras de co-maternidad, co-paternidad y co-adopción. En estos países, incluyendo a Bolivia, ya se reconoce la identidad de género sin operación genital.

 

  • ¿Qué proyectos actuales lleva como activista de los derechos LGBTI en el país?

Mira, las propuestas las venimos haciendo desde la Constitución del año 99 y siempre nos han dado palo. Aquí tengo una foto que muestra cuando estuve hablando en la Asamblea Nacional, pero nos han dado palo. Entonces, esta vez se promovió un proyecto de matrimonio igualitario de acuerdo con la Constitución por iniciativa popular y debería ser, al menos discutida, a partir de agosto de este año. Vamos a ver qué pasa. En todas las demás ocasiones simplemente nos han dado palo con el silencio.

 

De las caimaneras a las Grandes Ligas

Foto: ILGA

Foto: ILGA

Sobre sus logros internacionales y su trayectoria, Tamara muestra humildad, sin embargo, no se olvida de que la trascendencia de su legado es algo que le interesa mucho. Ella sabe que ya no juega caimaneras y su reconocimiento mundial así lo evidencia.

«No me la creo, por eso no me siento ni mejor ni peor, sino que me ha tocado un rol que me dio mi capacidad de abogada y activista y el hecho de haberme formado, porque yo conozco a muchos activistas que creen que esto puede hacerse improvisadamente. Es como un jugador de béisbol, que no llega a las Grandes Ligas, sino en ciertas condiciones y en ciertos casos. Yo creo que yo estoy en las Grandes Ligas LGBTI del mundo y juego en Grandes Ligas».

 

En cuanto a su trabajo de activismo y difusión en medios, al cual se refiere como de organización y formación de base, afirma que no lo abandona, pero tampoco lo puede hacer sola.

«Yo quisiera que hubiera muchos y muchas Tamaras Adrián. Es decir, no puedo hacer el trabajo yo sola, quisiera que mucha gente se formase. Yo siempre digo que yo no represento a nadie, ni pretendo representar a nadie, yo represento ideas… ideas de igualdad, de dignidad, ideas de Derechos Humanos. A pesar de haber sido electa en cargos internacionales, yo no lo concibo como una forma de representación».

 

Un poco más de Tamara

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Foto: Mauricio Villahermosa

– ¿Se identifica con alguna religión?

Me crié en la religión Católica, creo en la existencia de algo superior, en que hay algún Dios, pero no puedo identificarme con los fundamentalistas religiosos. He visto con mucha simpatía que pueda llegar a haber algún cambio en la religión Católica. Mira, si tú excluyes de las iglesias a los que tienen sexo antes del matrimonio, fuera del matrimonio, a quienes se divorcian, a quienes tienen sexo después de divorciados, a quienes tienen sexo con las mismas personas, ¿quiénes quedan? Personas del mismo sexo, que también se hacen la pajita. Si tu eres católico fundamentalista, no te divorcies o no tengas sexo antes o fuera del matrimonio y amóldate a una conducta, pero no pretendas imponer tu visión del mundo a otras personas a través de la ley, negándole derechos.

 

  • ¿Cuál es la diferencia entre libertad y libertinaje?

La libertad es un ejercicio consciente de las opciones, si ese ejercicio llega a un punto de afectarte a ti y afectar a los otros, puede convertirse en un libertinaje, pero yo no creo que haya en muchas ocasiones ese libertinaje, del cual se habla como otra forma de imposición. Por ejemplo, yo he leído mucho el Marqués de Sade, que se consideraba históricamente como un libertino, pero cuando tú lo lees es simplemente experimentación de su sexualidad. Hay que tener mucho cuidado con lo que la gente llama libertinaje, porque puede ser una forma de imposición velada de una conducta de aquello que no me gusta. Tú eres libertino porque tienes tres mujeres, porque nadie tiene tres mujeres, pero resulta que tal vez si estás casado y tienes otras dos amantes, eso no se considera libertinaje, sino aquel que lo dice públicamente. Entonces, en todas esas acusaciones de libertinaje lo que hay es una gran hipocresía.

  • Un libro predilecto

Me gusta siempre revisar un libro poco leído de Aldous Huxley, Los demonios de Loudun.

  • Un lema

Pa´ lante sin cansarse.

  • Algo que odia profundamente

La intolerancia y la ignorancia con prepotencia. El ignorante que cree que se las sabe todas.

  • Alguien que ame con locura

A mi esposa y a mis hijos.

  • Tiene más de veinte años con su pareja, ¿cuál es el secreto para que funcionen las relaciones entre personas del mismo sexo?

No hay ningún secreto, es lo mismo que para los heterosexuales. Yo creo que es el respeto, constancia, afinidad y encontrar la manera de siempre sorprender al otro. Por ejemplo, yo me río mucho con mi pareja, todo el tiempo.

  • ¿Qué cualidad prefieres en una mujer?

La inteligencia, yo me enamoro del cerebro.

  • ¿Siempre le gustaron las mujeres?

Sí.

  • ¿Cuál es su principal defecto?

Quizás no ser lo suficientemente compasiva con la ignorancia, aunque me encanta enseñar. Con el que quiere aprender soy abierta y compasiva, pero con el que no quiere aprender soy muy dura.

  • ¿Qué es lo que más aprecia de sus amigos?

Que estén ahí a pesar de que no los llamo y no tenga tiempo para verlos y que de pronto se aparezcan con una botellita de vino, que en estos días está muy cara.

  • ¿Cuál es su mayor miedo?

Que no se logre rápidamente una evolución en Venezuela y que esta «re-involución», que llamo yo, se perpetúe. Porque ya estamos en los últimos puestos de América Latina, no hay ningún país que esté tan atrasado como nosotros.

  • ¿Con cuáles personajes de la historia se identifica?

Siempre me identifico con los grandes pacifistas como Gandhi, Martin Luther King….

  • ¿Cuál es o era su pasatiempo preferido?

Me gustaría retomar el piano y la guitarra.

  • ¿Cuál es el momento que más aprecia en su vida diaria?

Cuando tengo tiempo de pensar y estar tranquila, que es casi nunca.

  • ¿Qué es lo que la motiva a luchar por las comunidades LGBTI?

No solo por esas comunidades, sino por todas las personas excluidas. La justicia, la dignidad y la democracia social, que crea responsabilidad en las personas en libertad.

  • ¿Cómo le gustaría morirse?

Rapidito. Un ataque al corazón así fulminante, porque mi mamá se murió de cáncer y no quisiera morirme de una enfermedad larga… espero.■

 Caracas – Venezuela 
30.04.2014
Publicada originalmente en:
ecosresuena.com

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