La verdadera realidad en Venezuela: pobreza y odio

Gloria Al Bravo Pueblo De Venezuela

Años tras años, ya son casi 17, se evidencia cuan pobre y plena de odio se encuentra Venezuela. En diferentes voces y contextos, el país habla y los analistas nos sorprenden con sus estadísticas. En cambio, para los que cohabitan en Miraflores: “Ser rico es malo porque ser pobre te hace más humano”. ¡Qué infamia!

Si cada venezolano se pusiera a analizar la palabra pobreza, se toparía con la conclusión que es desesperación, hastío, carencia de inteligencia y escasez en TODO. En mi devenir diario como periodista por las redes sociales me embravece toparme con vídeos e imágenes de cómo los ciudadanos se pelean por alimentos y medicinas. En todos los rincones del país se retrata cómo se ha llegado tan a fondo en la descomposición social y moral; en Venezuela ya NO importa cuál es tu edad, tu sexo, condición social ni vale plegaria y respeto para nadie, sencillamente el hambre y la desesperación conllevaron a agredirnos unos contra los otros.

Alarma el grado de mendicidad que ha alcanzado el país, empezando por la gente que cada día tiene que enfrentarse a humillantes colas para luego terminar en trancazos, arrollados, atracados o de infartos.

En este sentir, ya yo no cuantifico la emergencia económica que atravesamos que tarde anunció el heredero de Chávez, Nicolás Maduro, sino la devastadora pobreza humana inducida por falta de educación y defensa de nuestra sociedad.

Puedo entender el hecho de la necesidad de alimentar a tu familia, sin embargo hemos llegado a casos de extremos como convertirnos en sumisos y auspiciadores del odio por el prójimo. ¿Cómo puedo permitir a agredir a un adulto mayor sin respeto alguno?, ¿Cómo acepto que se lleven por encima a una mujer embarazada o que le marquen sus brazos para comprar pañales?, ¿Cómo poder tolerar que atropellen a un niño que esta con sus padres en una cola? No puedo tolerarlo menos metabolizarlo.

Todo esto ocurre por permitir que se arrebataran los principios y valores, misión muy de acertadas estrategias populistas que lograron los del régimen a lo largo de estos últimos 17 años. Esta desgracia de conocimiento nace y se incuba desde el gobierno de Chávez, él fue el causante de proliferar pobres al país. Su falta de amor por sí mismo y sed de venganza, lo hizo malhechor y mal habido porque día tras día burló sus promesas, llevar prosperidad sin desigualdad y en definitiva, logró lo que más ansió, ser más pobre a toda Venezuela.

En esta tarea tan cargada de burla y muy bien diseñada para ideologizar cayó la mayoría de la población venezolana. Trampa y estafa del régimen quien los arrastró a la delincuencia y corrupción sin pena ni gloria. La gran estafa se ha denunciado en todos los idiomas mil millones de veces, una política de Estado que los engatusó con expectativas de mejoras para su calidad de vida y entre trapos y trapos rojos, amanecieron siendo potenciales delincuentes.

Venezuela tiene una realidad que el mundo ya ha avizorado, está pobre de espíritu, de hermandad y conciencia. No hay una noticia que nos haga felices o calme la angustia que llevamos a diario. Somos una bomba de tiempo a punto de estallar pero sin saber cuáles serán las dimensiones de tal estallido.

En algún momento, cual milagro del cielo, hemos de lograr una pócima que alumbre un nuevo amanecer donde ya no haya un hueco ni abismo donde quepan las miserias heredadas por la cosecha del odio ferozmente sembrada. Cada responsable de esta desgracia no debería irse de sus asientos sin haber pasado por una auténtica justicia que les devuelva a los venezolanos su autoestima secuestrada.

Solo hoy sabemos que somos el país más violento del mundo con la vergüenza nacional de tener capos de capos del narcotráfico; campeones de una sin precedente corrupción enquistada y máquinas sin escrúpulos de lavado de dinero.

A esta hora cuando tecleo esta crónica de lo que se ha convertido ‘mi tierra de gracia’, los periodistas que ejercemos el oficio bajo amenazas e intimidación, nos enteramos que el coste de la vida en Venezuela durante 2015 subió al 270% y este año sería del 720%, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Tengo esperanza y confío plenamente por un ¡Gloria al bravo pueblo del Libertador!

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