No es “el niño”, es el gobierno de la destrucción por corrupción

Para el ministro de Energía Eléctrica, Motta Domínguez: “El agua ya no llega a las compuertas del Guri”. El pasado 12 de marzo, aseguró que la situación en el embalse del Guri es crítica y que el agua ya no llega a las compuertas.

Explicó escribiendo en 140 caracteres que: “Donde está la flecha debería estar el nivel del Guri en condiciones óptimas. ¡Imperdonable!

El dique se ubicó en 247,56 metros sobre el nivel del mar (msnm), esto significa que está a poco más de tres metros del inicio de la zona crítica (244 msnm). Según para él si se han realizado mantenimientos al embalse para minimizar los estragos de la época de sequia.

Motta Domínguez, una y otra vez sigue insistiendo que el problema energético y de escasez de agua se deriva  por el fenómeno del niño; inclusive lo reseña en su cuenta de la red social Twitter sin más detalles para educar a la población venezolana de lo qué es eso del fenómeno y por qué todo el país debe sacrificarse a cortes eléctricos y a no tener agua en sus hogares. Insiste convencer, como si fuera también un redentor como el finado que “El pueblo venezolano ha entendido que la situación no está fácil y hemos hecho un gran esfuerzo haciendo un uso eficiente de la energía”.  ¡Mentira tras mentira!

Ante la desinformación y los vaivenes del por qué el pueblo venezolano está sin agua y luz, conversamos con geógrafos que trabajan para organismos de investigación científica del Estado quienes nos explicaron dónde está el error y las mentiras del ministro que irresponsablemente “no está difundiendo qué es la teoría de El Niño” sino para esconder la desidia por la malversación de fondos, “no ha habido un dólar para el mantenimiento y compras de plantas turbogeneradores ni menos transformadores y por eso argumenta vía Twitter o en actos con Maduro que ‘ el niño’ está ocasionando la sequía en Venezuela”.

Estos profesionales que ejercen estas materias: meteorología, climatología, hidrología, geografía física, biogeografía, estudios regionales, entre otras,  no aceptan tal hipótesis, ya que dicha situación y hecho geográfico, no es un “fenómeno” ni pueda originar la sequía en Venezuela. Destacaron que dicho fenómeno se origina en el Océano Pacífico, mientras que Venezuela tiene fachada litoral, por el Mar Caribe y está en el área de influencia directa del Océano Atlántico.

Por ello, nos ilustraron que tanto “El Niño”, como “La Niña”, producidos en el Océano Pacífico, con efectos directos de sequías extremas y precipitaciones extremas, en su zona de influencia, están plenamente explicadas desde hace más de 15.000 años por los peruanos. Enfatizaron al unísono: “Venezuela no tiene estaciones, como otros países, debido a su situación astronómica inter tropical”. Solo se observan períodos, o temporadas de sequía y de precipitaciones.

Actualmente, es normal el período de sequía, desde el mes de noviembre hasta el mes de abril aproximadamente, seguido del período o temporada de precipitaciones, desde finales de abril hasta el mes de octubre. Insistieron que son períodos normales. Lo anormal es observar nevadas durante los meses de sequía, tales como las producidas durante el mes de enero de este año 2016, en el sector del páramo de Piedras Blancas y Mifafi en el estado Mérida o que ocurran huracanes antes del mes de junio en el Mar Caribe.

Creen necesario, en que se debe aclarar ante el pueblo venezolano que la influencia de “El Niño”, no es tal para Venezuela y que lo que sí puede explicar la sequía de estos años, es y ha sido ocasionado por la deforestación (como negocio para el gobierno de Nicolás Maduro) de grandes superficies de árboles en las cuencas hidrográficas de la zona amazónica, en los llanos venezolanos y en los andes, lo que está coadyuvando a alterar los patrones de vientos húmedos, provenientes del sur del país.

Deforestación en el estado Amazonas - Venezuela

Deforestación en el estado Amazonas – Venezuela

La deforestación, la minería, la erosión de suelos, la ausencia de planificación, el cambio climático, son factores que alteran la salud de nuestras cuencas.

La deforestación, la minería, la erosión de suelos, la ausencia de planificación, el cambio climático, son factores que alteran la salud de nuestras cuencas.

Si no hay vegetación de selva, no hay evapotranspiración que aporte humedad atmosférica, entonces el ciclo hidrológico se va alterando a tal punto que no hay suficiente humedad atmosférica para condensar y precipitar en forma líquida de lluvias, granizo, o nieve, en el norte de Venezuela.

Dejaron claro en el conversatorio que: “Este régimen castrochavista se escuda detrás del ‘Niño’ para tapar su mala praxis gubernamental, corrupción, abandono y traición a ‘La Patria’; además, que han entregado grandes concesiones a los chinos y bielorusos de nuestra zona amazónica, envenenando las cuencas de los ríos con el mercurio, elemento altamente tóxico para la vida y que utilizan para el explote de los yacimientos auríferos con el fin de enriquecerse y hasta financiar el narcotráfico”.

Aseguraron los geógrafos – que por seguridad nos reservaremos sus nombres –  que realmente buscan, es uranio y por tal razón tienen al país en absoluta ascua. Señalaron que es la ahora que Venezuela y el mundo sepan que el gobierno desde el 2000 con anuencia de Hugo Chávez (quien fue el ejecutor de pactos y negocios), impúdicamente cometen delitos de lesa humanidad.
 
Minería ilegal
 
Motta Domínguez es militar afecto al gobierno de facto y según estos científicos, no está calificado para conducir el ministerio de energía eléctrica sino “que fue puesto en el cargo como suerte de continuar la razia de motorizar esa delincuencia organizada en el sector hidroeléctrico que les generan a un grupo selecto de Miraflores, millardos de dólares mensuales que no son utilizados para construcciones de embalses menos para mantenimiento de los que existen de gobiernos anteriores”.
 
 

En conclusión,  ¿en qué tragedia han sumergido a Venezuela?, termoeléctricas funcionando sin capacidad de nada. No solo han castigado al pueblo venezolano sino que ni una represa han terminado; plantas generadoras de electricidad brillan por su ausencia, solo escombros es lo que se encuentra.

Lo único bueno para Miraflores ha sido depredar y robar las ya exiguas riquezas de un país que hoy muere como el relato de Miguel Otero Silva, “Casas muertas”. 

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